Con frecuencia (cada vez mayor) oigo o leo que cristianos e incluso predicadores cristianos hablan de la necesidad de amarnos a nosotros mismos para poder cumplir con el segundo mandamiento: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:39; 1 Juan 4:21; Levítico 19:18; Mateo 19:19). Me preocupa el hecho de que han tomado un mandamiento de la Biblia, lo han sacado de contexto y le han dado la vuelta a las palabras para que digan algo que nunca afirma la Biblia: “primero debes poner tu esfuerzo en amarte a ti mismo para luego poder amar a los demás.”
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” — Romanos 1:16-17.
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sábado, 5 de marzo de 2011
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